Entonces los dejo esperando en la caja. Les digo que no me demoraré mucho ¿Quieren un agua mineral o un jugo, o un jugo con agua mineral? No importa, apúrate. Voy corriendo, apurado, y camino entre los estantes gigantes. Por donde mire hay botellas de colores, o transparentes que tienen líquidos de colores en su interior. Amarillas, rojas, verdes, también las etiquetas son de colores. Después de unos momentos me pierdo iluminado por las luces artificiales.
Llego a un espacio un poco más grande, donde hay largos estantes refrigerados y abiertos, es donde guardan los productos derivados de leche. No importa, hay mesas en el centro. Me encuentro con ella. Le digo que se ve hermosa. En la vida real está pololeando, pero en mi sueño no, no sé, pero está ahí. Después de un rato le doy un beso, un tanto agresivo, de la nada, apretado, a pesar de arrepentirme me quedo ahí y lo disfruto. Es una especie de despedida. Alrededor se mueven máquinas que transportan cosas, no paran nunca.
Cuando me paro me vienen a buscar mis amigos que dejé esperando. Aquí todo se torna extraño, me elevo, o me separo de mi cuerpo, y desde arriba observo cómo sería la situación si uno u otro me hubiera increpado. Uno es un hombre, la otra es una mujer. Cuando él me increpaba terminamos agarrándonos a combos.
Ya de vuelta en las cajas. Con o sin el jugo-agua-mineral, que de alguna manera sabía que solo había uno en ese galpón gigante, mecanizado, organizado, transitado por hormigas-hombres que buscan comida y luego la pagan con dinero. Como decía, ya de vuelta ahora es como si acabáramos de grabar una escena de algo. Me doy cuenta que son actores. Es decir, no era como si acabáramos de grabar una escena, efectivamente la habíamos grabado, hacíamos comentarios sobre el director, como quedaría al final, si había sido creíble o no, reímos bastante.
Llego a un espacio un poco más grande, donde hay largos estantes refrigerados y abiertos, es donde guardan los productos derivados de leche. No importa, hay mesas en el centro. Me encuentro con ella. Le digo que se ve hermosa. En la vida real está pololeando, pero en mi sueño no, no sé, pero está ahí. Después de un rato le doy un beso, un tanto agresivo, de la nada, apretado, a pesar de arrepentirme me quedo ahí y lo disfruto. Es una especie de despedida. Alrededor se mueven máquinas que transportan cosas, no paran nunca.
Cuando me paro me vienen a buscar mis amigos que dejé esperando. Aquí todo se torna extraño, me elevo, o me separo de mi cuerpo, y desde arriba observo cómo sería la situación si uno u otro me hubiera increpado. Uno es un hombre, la otra es una mujer. Cuando él me increpaba terminamos agarrándonos a combos.
Ya de vuelta en las cajas. Con o sin el jugo-agua-mineral, que de alguna manera sabía que solo había uno en ese galpón gigante, mecanizado, organizado, transitado por hormigas-hombres que buscan comida y luego la pagan con dinero. Como decía, ya de vuelta ahora es como si acabáramos de grabar una escena de algo. Me doy cuenta que son actores. Es decir, no era como si acabáramos de grabar una escena, efectivamente la habíamos grabado, hacíamos comentarios sobre el director, como quedaría al final, si había sido creíble o no, reímos bastante.
Pongo atención a mi alrededor y logro ver a lo lejos, en un segundo piso, en un balcón continuo al borde de este galpón, un estante-refrigerador, donde grupos de bebidas se mueven, primero hacia atrás, luego hacia un costado, desapareciendo. Ahora aparecen otras. Creo entender para qué sirve, de alguna manera nos vigilan, es una manera de decir que nos están viendo, que están ahí. Ahora aparece una lata gigante desde atrás.
Y también veo a un compañero de universidad intentando pasar con su auto en retroceso por las cajas. Es un auto antiguo, sin techo, rojo. Pienso que no podrá pasar con ese estante ahí. No, no es a esa caja, es a otra. Es un pasillo en diagonal, cabe justo, comenta cosas que no recuerdo. Con los dos extremos de una cadena presiona algo sobre el capo del auto, se prende un motor en el porta maletas, habla de su moto, su moto, su moto, ahí está su moto. A medida que va retrocediendo se puede ver un mapa en el piso, manchado. Dice que es caro, que le costó bastante y ahora está manchado de aceite negra.
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