lunes, 14 de septiembre de 2009

Añoranzas

¿Por qué siempre hablo de la universidad?

Es penoso pensar que ha pasado a ser lo más importante en mi vida. Maneja la lógica que me provee de todo (R. Lira se aparece en este comentario), contacto social, conocimiento, comida. Vanas y vagas ilusiones que espontáneas se aparecen y despiden, mientras comienzo a perderme en el ritmo de la máquina, las que casi sin querer van tiñendo los colores de mis días.

Y aunque tímidamente he vuelto a tomar el bajo, y a veces las notas fluyen y estoy cómodo, lo más acertado sería decir que la música lentamente fue dejando de ser lo más importante para mi. Además hace no pocos días maté mi guitarra.

Por otro lado lo que he seguido haciendo es leer, aunque no sirva de mucho. No dejarme absorver por las lecturas determinadas por el que-hacer universitario, las estrictamente técnicas, para aventurarme en novelas y poesía. Al menos sueños me han otorgado.

Porque lentamente el viaje se aparece como un sol en la mañana. Mil paisajes por conocer se funden en el amanecer de la montaña. Los recuerdos se van con la oscuridad de la noche, y dan su últimas ternuras junto a la fogata que se funde entre los carbones y las piedras. Y ahora es el desierto el que me llama, el mítico Norte, que como decia Bolaño en un poema ("Los Neochilenos"), el Norte que imanta sueños.

Pero debo reconocer que me llama y hasta respondo con miedo. Pero un miedo que es mezcla de respeto, y novedad. En ese limbo. Prefiero no hablar más de esto, los comentarios que he hecho frente a los demás ahora me pesan. Si se hace, se hace. No es necesario más.

domingo, 6 de septiembre de 2009

No me baño porque no quiero. Crónica de un Domingo

Nuevamente ad portas de una semana de pruebas. Empiezo mañana con microeconomia uno, pasado mañana marketing, luego el jueves estadistica dos, y el viernes direccion de empresas. Todo termina el otro martes con contabilidad dos.

Me desperté a las una de la tarde finalmente, luego de todos esos sueños entrecortados propios de un findesemana para levantarse tarde, que se dan comunmente entre las 8 de la mañana y las 11. En fin, decidi levantarme ya a las 1, sali por vivires y almorcé una empanada haciendo honores al mes de la patria. Ya en la tarde estudié microeconomía toda la tarde y creo que avancé terriblemente poco porque sin darme cuenta eran las 8 de la noche y estaba cocinando para distraerme.

¿Realmente estudié poco?

Siento que estoy a medias preparado y ya me fue bien en el primer control. Falta agarrar más el concepto de variacion compensada o equivalente, y comentes. Lo estoy dejando para mañana en la mañana, total la prueba es a las 12 y me despieto unas 5 horas antes sin problema.

Después me pongo a pensar en los ramos que me quedan, y el tiempo que me quedan, y cómo voy a usar el tiempo, y las cosas que voy a tener que hacer una vez terminadas las pruebas. Una vez llena mi cabeza de asuntos que me impiden hacer lo que importa, me siento tan superado por el asunto que comienzo a considerar si deberia estar aqui. Horror, diria una siutica ama de casa (en mi memoria o imaginción)

Finalmente decido volver a escribir para limpiar la mollera. Volver a peinar el desierto. Twitteando me reencuentro con las ideas anarquistas y vuelve a mi ese sentimiento quinceañero de escribir canciones sin importar nada. Ultimamente me agobia la necesidad de escribir algo de calidad o no escribir: o soy un inutil o mi es estandares son muy altos, porque no he escrito nada. Otra interpretacion, que siempre me acecha cualquiera sea el asunto, es la justificacion del miedo.

Pues, creo que hay que cambiar un poco eso, comenzando por esto.