lunes, 2 de noviembre de 2009

Lloriqueos varios



Otro escrito de lloriqueo. De martirización propia, de romantizar el "fracaso".

Asi con la cosa. Terminando un resumen para contabilidad dos, la prueba es pasado mañana. Me levanto tarde, falto a una clase porque me quedo soñando. Sueño algo con harta lluvia, un pueblo un tanto añejo, una compañera de teatro, mi familia, un bajo que a ratos es contrabajo. Sueño con una torre, con un refugio, con bosques, con pubs que cambiarán de nombre. Sueño con mujeres que me quedan mirando a los ojos. Sueño con una mina que me habla de los mapuche.

Un tanto chato de lo que queda. Trabajos grupales, presentaciones, pruebas. Solo quedan dos semanas de clases y me siento ahogado. Sigo haciendome daño por lo demás, maldigo los fines de semana.

Me pongo los audifonos y escucho BATTLES, es motivante, da energía. Como lo que me pasaba con tool, pero se perdió en el tiempo.

Es decir. Estoy en la U, a punto de imprimir huevás, resumenes y ayudantías para estudiar. Pensando en ir a natación, pensando en faltar a natación, pensando en la prensentación que tengo que hacer en la tarde. Malditos deberes impuestos, si tan solo dieran la posibilidad de elegir el tema, para motivarse un poquito.

¿Y para qué me pregunta si voy a salir en halloween si va para otro lado y no me puede invitar? ¿Para qué le respondo que me quedo "estudiando", y la dejo entrar de nuevo al imaginario? No importa, total, si existe una razón, la inventamos nosotros, la ponemos ahi artifisialmente. No podríamos ser más absurdos. Quiero decir, yo no podría ser más absurdo. O quiero decir también que me gustaría ser más absurdo, más sísifo, más super-hombre, o en palabras simples: Menos Huevón.



Quiero seguir soñando y sentirme bien, porque hace tiempo que me molesta la garganta, que me molesta la universidad, que me molesta el aire de santiago, que me molestan mis cabilaciones. Soñar como fuente de inspiración, como única inspiración. Traer esas imagenes aleatorias que pueden surcar espacios infinitos de tiempo en un segundo. Traerlas y hacerlas concientes, traerlas y ser más persona.

Voy a botar el control de estadística dos.

A todo esto son las elecciones del centro de estudiantes en la facultad. Voy por la continuación de los mismos solo por el proyecto político, ya que la última gestión dejó mucho, mucho que desear. Entonces son tres listas parece, una del carrete, otra donde es apolitica, que pretende volver a preocuparse por los estudiantes, y la continuación, que aboga por reformas en aspectos académicos y de ingreso, entre otros.

¿De que sirve fomentar espacios de participación si en general el alumno de la facultad no se interesa por eso? Entonces ¿Cómo hacer que se interese, que empiece a opinar? Aqui creo que opino distinto a la lista, creo que no es necesario cambiar la composición social de los alumnos, sino que aprovechar que hay hartos cuiquitos (dícece del culiado-y-conchesumadre) que serán dueños de Chile, y cambiar su manera de pensar, cosa de que se pueda mejorar la sociedad desde arriba. Ser más sócrates, increparlos. No excluirlos con actitudes, porque obviamente nadie los ha excluido como "politica de gobierno", si se sientes excluidos es porque no están ni ahi, porque su imaginario politico es distinto, porque cada vez que opinan se les mira feo, o se les debate cruelmente (no necesariamente es malo, pero desmotiva la participación ser humillado continuamente). También siento que hay mucho exitismo, o orgullo de su propuesta, que los alejan un poco de la realidad. Falta ponerse siempre en el peor de los escenarios, falta diferenciar cada dia, cada elección como única.

En fin, creo que la propuesta actual del ceic me recuerda a eso del gatopardo, que la única manera de que las cosas sigan igual, es cambiar.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Super Mercado

Entonces los dejo esperando en la caja. Les digo que no me demoraré mucho ¿Quieren un agua mineral o un jugo, o un jugo con agua mineral? No importa, apúrate. Voy corriendo, apurado, y camino entre los estantes gigantes. Por donde mire hay botellas de colores, o transparentes que tienen líquidos de colores en su interior. Amarillas, rojas, verdes, también las etiquetas son de colores. Después de unos momentos me pierdo iluminado por las luces artificiales.

Llego a un espacio un poco más grande, donde hay largos estantes refrigerados y abiertos, es donde guardan los productos derivados de leche. No importa, hay mesas en el centro. Me encuentro con ella. Le digo que se ve hermosa. En la vida real está pololeando, pero en mi sueño no, no sé, pero está ahí. Después de un rato le doy un beso, un tanto agresivo, de la nada, apretado, a pesar de arrepentirme me quedo ahí y lo disfruto. Es una especie de despedida. Alrededor se mueven máquinas que transportan cosas, no paran nunca.

Cuando me paro me vienen a buscar mis amigos que dejé esperando. Aquí todo se torna extraño, me elevo, o me separo de mi cuerpo, y desde arriba observo cómo sería la situación si uno u otro me hubiera increpado. Uno es un hombre, la otra es una mujer. Cuando él me increpaba terminamos agarrándonos a combos.

Ya de vuelta en las cajas. Con o sin el jugo-agua-mineral, que de alguna manera sabía que solo había uno en ese galpón gigante, mecanizado, organizado, transitado por hormigas-hombres que buscan comida y luego la pagan con dinero. Como decía, ya de vuelta ahora es como si acabáramos de grabar una escena de algo. Me doy cuenta que son actores. Es decir, no era como si acabáramos de grabar una escena, efectivamente la habíamos grabado, hacíamos comentarios sobre el director, como quedaría al final, si había sido creíble o no, reímos bastante.

Pongo atención a mi alrededor y logro ver a lo lejos, en un segundo piso, en un balcón continuo al borde de este galpón, un estante-refrigerador, donde grupos de bebidas se mueven, primero hacia atrás, luego hacia un costado, desapareciendo. Ahora aparecen otras. Creo entender para qué sirve, de alguna manera nos vigilan, es una manera de decir que nos están viendo, que están ahí. Ahora aparece una lata gigante desde atrás.

Y también veo a un compañero de universidad intentando pasar con su auto en retroceso por las cajas. Es un auto antiguo, sin techo, rojo. Pienso que no podrá pasar con ese estante ahí. No, no es a esa caja, es a otra. Es un pasillo en diagonal, cabe justo, comenta cosas que no recuerdo. Con los dos extremos de una cadena presiona algo sobre el capo del auto, se prende un motor en el porta maletas, habla de su moto, su moto, su moto, ahí está su moto. A medida que va retrocediendo se puede ver un mapa en el piso, manchado. Dice que es caro, que le costó bastante y ahora está manchado de aceite negra.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Añoranzas

¿Por qué siempre hablo de la universidad?

Es penoso pensar que ha pasado a ser lo más importante en mi vida. Maneja la lógica que me provee de todo (R. Lira se aparece en este comentario), contacto social, conocimiento, comida. Vanas y vagas ilusiones que espontáneas se aparecen y despiden, mientras comienzo a perderme en el ritmo de la máquina, las que casi sin querer van tiñendo los colores de mis días.

Y aunque tímidamente he vuelto a tomar el bajo, y a veces las notas fluyen y estoy cómodo, lo más acertado sería decir que la música lentamente fue dejando de ser lo más importante para mi. Además hace no pocos días maté mi guitarra.

Por otro lado lo que he seguido haciendo es leer, aunque no sirva de mucho. No dejarme absorver por las lecturas determinadas por el que-hacer universitario, las estrictamente técnicas, para aventurarme en novelas y poesía. Al menos sueños me han otorgado.

Porque lentamente el viaje se aparece como un sol en la mañana. Mil paisajes por conocer se funden en el amanecer de la montaña. Los recuerdos se van con la oscuridad de la noche, y dan su últimas ternuras junto a la fogata que se funde entre los carbones y las piedras. Y ahora es el desierto el que me llama, el mítico Norte, que como decia Bolaño en un poema ("Los Neochilenos"), el Norte que imanta sueños.

Pero debo reconocer que me llama y hasta respondo con miedo. Pero un miedo que es mezcla de respeto, y novedad. En ese limbo. Prefiero no hablar más de esto, los comentarios que he hecho frente a los demás ahora me pesan. Si se hace, se hace. No es necesario más.

domingo, 6 de septiembre de 2009

No me baño porque no quiero. Crónica de un Domingo

Nuevamente ad portas de una semana de pruebas. Empiezo mañana con microeconomia uno, pasado mañana marketing, luego el jueves estadistica dos, y el viernes direccion de empresas. Todo termina el otro martes con contabilidad dos.

Me desperté a las una de la tarde finalmente, luego de todos esos sueños entrecortados propios de un findesemana para levantarse tarde, que se dan comunmente entre las 8 de la mañana y las 11. En fin, decidi levantarme ya a las 1, sali por vivires y almorcé una empanada haciendo honores al mes de la patria. Ya en la tarde estudié microeconomía toda la tarde y creo que avancé terriblemente poco porque sin darme cuenta eran las 8 de la noche y estaba cocinando para distraerme.

¿Realmente estudié poco?

Siento que estoy a medias preparado y ya me fue bien en el primer control. Falta agarrar más el concepto de variacion compensada o equivalente, y comentes. Lo estoy dejando para mañana en la mañana, total la prueba es a las 12 y me despieto unas 5 horas antes sin problema.

Después me pongo a pensar en los ramos que me quedan, y el tiempo que me quedan, y cómo voy a usar el tiempo, y las cosas que voy a tener que hacer una vez terminadas las pruebas. Una vez llena mi cabeza de asuntos que me impiden hacer lo que importa, me siento tan superado por el asunto que comienzo a considerar si deberia estar aqui. Horror, diria una siutica ama de casa (en mi memoria o imaginción)

Finalmente decido volver a escribir para limpiar la mollera. Volver a peinar el desierto. Twitteando me reencuentro con las ideas anarquistas y vuelve a mi ese sentimiento quinceañero de escribir canciones sin importar nada. Ultimamente me agobia la necesidad de escribir algo de calidad o no escribir: o soy un inutil o mi es estandares son muy altos, porque no he escrito nada. Otra interpretacion, que siempre me acecha cualquiera sea el asunto, es la justificacion del miedo.

Pues, creo que hay que cambiar un poco eso, comenzando por esto.