Me pregunto cómo me siento.
Como si eso tuviera respuesta.
Como si la respuesta surgiera de la enunciación de la pregunta.
Una lógica de magos.
No la respuesta, el sentimiento.
Aún asi voy y me pregunto. Me encaro sin encararme.
Menos encaramarme, nada de piruetas extrañas.
Siemple y al grano.
El que explica se complica ¿O no?
Entonces voy y digo: Neutral.
Nada de heroismos, solo una historia que pretende ser especial.
O una existencia que pretende ser histórica (terribles conclusiones),
que pretende darse sentido,
ordenarse,
tomar forma, no tanto para ser coherente,
sino para comprenderse como un todo
(tituveando agregaría: conciente,
pero mejor no).
Asi secretamente me veo. Y bueno,
siento que soy como un campo,
un campo lleno de trigo, de noche,
con grillitos que cantan
y saltan
intentando llegar a las estrellas.
Bastante tierno ¿ah?
Y de alguna manera sé que se va a poner a llover.
O está lloviendo cerca.
Pero ¿Dónde están las nubes?